24 de septiembre de 2011

El privilegio en El Satiricón


Hubo una vez un obrero que fabricó una vasija de cristal que no se podía romper. Se le concedió el honor de presentarla al César, y cuando éste la hubo visto, el obrero la cogió otra vez y la tiró contra el suelo. Espantóse el emperador al ver aquello, pero la vasija no se quebró; únicamente se abolló un poco, como si hubiese sido de metal. El obrero, entonces, sacando un martillito, la arregló con mucha destreza y le devolvió la forma. Después de aquella muestra de habilidad vio el cielo abierto cuando César le preguntó:
     -¿Hay alguien que conozca el arte de fabricar el vidrio como tú? ¡Cuidado con decir la verdad!
Contestó el otro que era el único conocedor de aquel secreto, y entonces el emperador le mandó decapitar, bajo el pretexto de que si semejante arte se extendiera perdería el oro su valor.

Capítulo LI de "El Satiricón" de Petronio (año 65).


El privilegio no siempre es una ventaja, ¿no?

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